Reproducción Asistida

El problema, según fuentes de la OMS afecta a millones de parejas en todo el mundo, especialmente en países occidentales. El número de parejas que recurre a estas técnicas es cada vez mayor.
En España, se calcula que, actualmente, el 15% de las parejas en edad fértil tiene problemas para tener hijos y esta cifra tiene una tendencia a aumentar por diferentes factores:
En estos casos, para conseguir el embarazo se realiza un tratamiento de inseminación artificial.
La inseminación artificial consiste en la introducción del semen, previamente tratado en el laboratorio, en el interior del útero de la mujer en las horas próximas a la ovulación. La procedencia del semen y los óvulos dependerá de la idoeidad de los de la pareja.
La inseminación artificial se lleva a cabo durante el ciclo natural, o después de un proceso de estimulación ovárica. La ovulación espontánea es un proceso que se incia al principio del ciclo menstrual y finaliza aproximadamente el día catorceavo de cada ciclo.
Se ha demostrado que la tasa de embarazo es mayor en los ciclos que se estimula la ovulación que en los espontáneos, pero también conlleva más riesgos. La estimulación consiste asegurar la ovulación y conseguir un mayor número de ovocitos potencialmente fecundables a través de un tratamiento hormonal. Se controla con ecografías y analíticas periódicas. Si en un periodo de cuatro a seis meses de tratamiento de inducción de ovulación no se ha conseguido gestación se recomiendan otras técnicas de reproducción asistida como fecundación in vitro o inseminación artificial. El médico especialista en tratamientos de reproducción decidirá según los resultados del estudio previo de la pareja el mejor tratamiento en su caso.
En ciertos casos se requiere donante/s de óvulos y/o semen, estos proceden de bancos debidamente acreditados, que los conservan mediante congelación y reúne completas garantías de calidad ya que los donantes pasan pruebas y análisis que avalan su idoneidad.
Para intentar solucionar los problemas de infertilidad que cada vez, con más frecuencia, afectan a las parejas se han desarrollado dos técnicas principales (inseminación artificial y fecundación in vitro) y una serie de métodos complementarios que ayudan a la pareja a conseguir su objetivo: tener un hijo.
Consiste en depositar una muestra de semen en el tracto reproductor femenino.
Inseminación Artificial Heteróloga. Se realiza con semen de donante anónimo principalmente por:
En este proceso, para incrementar el porcentaje de éxitos es recomendable incrementar la cantidad de óvulos estimulando los ovarios para una ovulación múltiple. El seguimiento indicará el momento de la ovulación y el día óptimo para la inseminación.
La inseminación artificial presenta un índice muy bajo de posibles complicaciones entre las que se incluyen, náuseas y vómitos, cólicos... . Los principales riesgos son el embarazo múltiple y el síndrome de hiperestimulación ovárica (en un bajo nivel de casos) que ocurre en un 1% de las pacientes. El embarazo posterior tiene un riesgo de aborto y de gestación ectópica. Los riesgos para la madre y el feto son iguales que en una gestación normal.
Un laboratorio reproduce el proceso de fecundación. Para garantizar una trasferencia embrionaria de calidad se necesita un ciclo de estimulación ovárica que facilite los ovocitos requeridos.
Esta técnica se indica en parejas con esterilidad por: obstrucción en las trompas de Falopio, endometriosis, en casos de factor masculino, , algunos casos de alteraciones de la ovulación y en algunos de esterilidad de origen desconocido y fallos de inseminación artificial.
La FIV consta de los siguientes pasos:
El equipo médico analiza la situación de cada pareja y su proyecto reproductivo para ajustar el tratamiento.
Durante esta etapa se administra medicación con la finalidad de estimular a los ovarios para que produzcan varios ovocitos maduros en lugar de uno sólo, situación que ocurre espontáneamente cada mes. Existe consenso sobre el incremento de posibilidades de lograr el embarazo al fertilizar y transferir más de un ovocito por ciclo de tratamiento.
Se realiza en el centro de reproducción asistida, la duración total del proceso es de alrededor 30 minutos, se le realiza una punción transvaginal bajo control ecográfico, aspirándose todos los folículos, con el fin de obtener el mayor número de ovocitos posible.
Una vez obtenidos, los ovocitos se catalogan según su madurez. De foma simúltanea se obtiene la muestra seminal. Después de la aspiración, se realiza la inseminación de los ovocitos con los espermatozoides, se fecundan tres como máximo.
Se incuban juntos durante 24 horas, después de las cuales son evaluados por primera vez para confirmar si ha ocurrido la fecundación, que se confirma por la aparición de 2 pronúcleos. El objetivo final es transferir los embriones resultantes, 3 como máximo.
Una vez cultivados los embriones se depositan en el interior de la cavidad uterina, se trata de un procedimiento sencillo, que dura aproximadamente 10 minutos, se realiza sin anestesia y es muy similar a una inseminación intrauterina.
Tras el proceso se recomienda reposo. A la paciente se le administra una medicación hormonal hasta confirmar el resultado del test de embarazo que se realizará cuando el profesional considere. Las posibles complicaciones que supone esta técnica son similares a la inseminación artificial:
los ovarios aumentan de tamaño y pueden aparecer náuseas, vómitos, dolores abdominales.
Un pequeño sangrado indoloro puede aparecer tras la aspiración folicular o después de la transferencia y cesa a las 24 horas.
Hemorragia e infección, si bien su frecuencia es muy baja y ambas tienen tratamiento.
Al obtener y transferir más de un embrión existe la posibilidad del embarazo múltiple.
Se presentan en una proporción igual a la población general.
Tanto la experiencia de la esterilidad como de la reproducción asistida son procesos dolorosos a nivel físico y psicológico. Las pruebas diagnósticas y la terapia reproductiva provocan malestar físico variable, en cada persona, según su grado de tolerancia. Pero el mayor grado de malestar lo producen los efectos negativos del estado emocional, la ansiedad extrema, depresión o estrés, tanto agudo como crónico, el aislamiento, los problemas sexuales y la ruptura del equilibrio de la pareja, entre otros.
Es aconsejable un seguimiento psicológico durante el proceso. Consulta con tu médico.
Nota informativa sobre los contenidos de esta sección
cuadromedico.com no garantiza ni asume la responsabilidad acerca de la exactitud médica de los contenidos. En ningún caso podrá ser considerado responsable de los contenidos que aparecen en la sección de enlaces y recomienda a los usuarios de Internet precaución en el uso de la información médica. Esta sección tiene un fin puramente informativo y en ningún caso pretende reemplazar el consejo de profesionales cualificados.
Artículos Relacionados